Entusiasmo y apatía
Lo que más me emocionó del campeonato fue presenciar la fraternidad entre gente tan dispar, procedente de todos los rincones del país. Mujeres de distintas edades abrazándose y celebrando el deporte con compañeras y rivales al terminar un relevo. Tuve esta revelación: como sociedad habíamos logrado dejar atrás las antiguas